“No perdimos el partido, simplemente se nos acabó el tiempo"

“No perdimos el partido, simplemente se nos acabó el tiempo"

Falta poco para las 12 campanadas del 31 de diciembre, todavía están a tiempo de ganar el partido.

En los años que llevo como profesional y luego de estar como CEO de varias compañías del sector privado, donde corresponde asumir la responsabilidad de alcanzar las metas con los equipos de trabajo hay términos que se convierten en parte de la cultura o ambiente empresarial, como grupo objetivo, ganancias netas y brutas, plan de mercado, precio, promoción, costos fijos y variables, tasas de interés, crecimiento de mercados, etc.

En esas largas conversaciones y análisis de resultados que se realizan con frecuencia, donde se ajusta la estrategia a los cambios que el mercado va teniendo, especialmente ante la incursión de los fenómenos que conllevan las redes sociales, la realidad virtual o la robótica, noté recientemente que siempre existió y existirá un adjetivo o concepto que determina los resultados a pesar de los muchos esfuerzos que a nivel empresarial se haga: el implacable tiempo.

El título de este blog corresponde a la frase célebre de Vince Lombardi, el exitoso entrenador del equipo de futbol americano, Green Bay Packers, que cosechó 89 victorias en su carrera, estuvo al frente en 10 playoffs y dos de los primeros super bowls. Sus logros quedaron escritos en la historia de ese deporte por eso, desde 1970, el equipo ganador del Supertazón recibe el trofeo que lleva su nombre. Parece que este hombre entendió muy bien la relación del tiempo con el éxito.

Apliquemos visión en el ámbito empresarial donde el año se mide en 12 meses, de enero a diciembre, y por lo general los presupuestos se basan en alcances que se registran durante ese periodo, de hecho, las empresas pueden adaptar su propio sistema de medición ya sea trimestralmente o por cuarto de año, pero todas tienen hasta el 31 de diciembre para alcanzar su meta.

Cuando empecé mi carrera profesional tuve un jefe que dictaba ciertos criterios para que alcanzáramos la meta, unos años lo logramos, pero hubo otros en donde no llegamos… En esa situación adversa la actitud de él fue de derrota y frustración.

Cuando más adelante yo tuve que tomar su posición, reconozco que algunas veces me estresé como él ante el desafío de alcanzar el objetivo, sin embargo, un día leí en una valla que decía “De qué nos sirve ganar el mundo si con eso podemos perder el alma”.

Esa frase me llevó a reflexionar, pedir consejos y entender que en algunos momentos no perderemos los partidos, más bien se nos acabará el tiempo. Si comprendemos qué factor no ayudó o qué elemento impidió cumplir la meta y si seguimos vivos quiere decir que tendremos 12 meses más para volver a empezar…

Así que me atrevo a plantearles la siguiente pregunta ¿están analizando el tiempo y su relación con sus metas personales, profesionales, espirituales y físicas?  Ya estamos en el mes de noviembre, aunque falta poco para las 12 campanadas del 31 de diciembre, están a tiempo para ganar el partido.

CaE.