El Comerciante vrs. El Empresario

El Comerciante vrs. El Empresario

Por más de 22 años he acompañado en procesos a empresas nacionales e internacionales, en temas de planeación estratégica y desarrollo de sus visiones y alcance de objetivos. Ahí he podido identificar qué distingue a un comerciante de un empresario.

El mundo está cambiando y debemos cambiar con él, esa aceleración que va como una gran ola constante de tecnología (redes sociales e inteligencia artificial) y pocas son las empresas que -aun con niveles altos de seguidores-, han llegado a la quiebra y no por falta de visión o de objetivos claros, sino porque no supieron diferenciar entre el ser comerciantes o empresarios.

Rápidamente podemos citar dos ejemplos memorables. La línea aérea Pan Am que en poco tiempo se declaró en bancarrota (1991). Más recientemente el caso de las cámaras digitales de todas las marcas y cómo llegaron para sustituir una foto impresa, de hecho hay jóvenes que no tienen idea que cómo realizábamos ese proceso.

Veamos las diferencias del caso que hoy quiero mostrarles. El comerciante es particularmente una persona ordenada, clara en su estrategia, innovadora y persistente, que en un determinado tiempo y espacio genera un servicio o producto relevante en la historia, por lo general entra en grandes olas de suerte o de creatividad al punto de estar en lo más alto de ella, ahí olvida o desconoce el término empresario.

Los comerciantes son necesarios, contribuyen al desarrollo de una región o pueblo, pero es evidente que ese impulso iniciador muchas veces es frenado por el mismo deseo emprendedor que los hizo arriesgarse. Grandes compañías han sido levantadas por impulsos y derivadas por estructuras quizás más nuevas, pero analíticas, que buscan no solo perdurar sino sostenerse en el tiempo.

El empresario, es por otro lado una persona analítica, no solo ordenada sino ordenadora, que obliga a grupos, personas o el mismo comercio a cambiar y así mismo bota u ordena a su competencia.

Tengo amigos que son presidentes de flamantes empresas de menos de 50 años, estas mismas y su modelo de gobernanza empresarial es tan básico y elemental como el fenómeno llamado hombre orquesta, es aquel que picha, cacha y batea dirían los conocedores del deporte. En otro código podemos decir que es quien toca la guitarra, el acordeón y la flauta al mismo tiempo y la melodía suena, pero tarde o temprano no resuena y menos en el tiempo.

En el mercado nacional, las generaciones que hoy tenemos más de 45 años hemos notado cómo empresas de supermercados han crecido y llegado a su máxima expresión hasta que un día vino alguien más analítico, empresario grande que lo compró. Ha pasado también con bancos nacionales que se han unido y llegó un internacional y los compró. ¿Será parte del desarrollo mundial? ¿Será cuestión de suerte? Todo se define entre empresarios vrs. comerciantes.

Si lo vemos desde la óptica de la economía global las empresas internacionales están entrando a mercados en “vías de desarrollo”, pero ¿porqué se acercan a unas empresas y no a todas? 

Por el otro lado, hay empresarios que lo primero que buscan es integrar un modelo eficiente de gobernanza empresarial, sistema por el cual hoy se fortalece la oferta de servicios o productos de una compañía, además es parte del éxito a largo plazo de sostenibilidad de modelos de desarrollo actuales.

El empresario siempre está en constante capacitación, absorción de nuevos criterios mundiales, modelos de desarrollo en sus líneas de negocios, integrando siempre personas que le ayudan a trascender y abrazan la premisa que la única constante de vida es el cambio.

Jamás son hombres orquesta, se desarrollan alrededor de personas, igual o muchas veces más hábiles que ellos y eso hace que crezcan, que llenen mercados y trasciendan… Están siempre cuestionándose, en lugar de justificarse invierten mucho tiempo en trabajar, pero también en planificar y por supuesto en compartir, se enfocan en resultados y no en la ruta del pasado y mal entendido refrán llegar primero y salir de último, más bien entienden sus mercados y por eso crecen.

Por lo contrario, el comerciante se encierra en su verdad absoluta, es poco preparado, muchas veces se limita al no contratar personas más preparadas por su inseguridad, no se asesora ni mucho menos analiza, cree que entre más tiempo trabaja más dinero hará, muy apuesto a la clásica frase ¿en momento de crisis una empresa recorta la comunicación o la publicidad? Es el que piensa que parando las agujas de su reloj frena el tiempo.

Insisto, los actores están cambiando. Cuando observamos países y gobiernos del primer orden notamos, precisamente que tienen orden empresarial. Tienen tres poderes que respetan y dirigen: ejecutivo, legislativo y judicial.

El ejecutivo jamás está por encima del legislativo: gobernanza. Se asesoran y además dividen la responsabilidad en ministerios específicos que desarrollan destrezas en: salud, vivienda, educación, comercio, finanzas etc.

También resalta la existencia de movimientos, grupos o iglesias que crecen y parece que están enfocados en modelos empresariales y sabiamente desarrollan sus áreas:

  • Pastor general.
  • Consejo de ancianos.
  • Ministerios: alabanza, ministración, niños, matrimonios, intercesión, etc.

En efecto, es más rentable, vital y necesario dejar de ser comerciante e iniciar un modelo empresarial, mismo que garantiza continuidad en el tiempo, garantía en cada toma de decisión y excelentes resultados en menores plazos, dado que se comparten responsabilidades que el comerciante tradicional toma o impone en una organización.

De tal manera que es propio sugerirles que analicen su interior y midan si ustedes son comerciantes o están en el proceso de ser empresarios, la línea es delgada pero créame, hay mucha diferencia.

Hasta la próxima.


CaE.